Cambio climático: Dónde nos lleva la estupidez
Posted by GabrielleMar 14
Hoy, mira por donde, estoy verde. Qué le vamos a hacer, hay días que estoy negra y días en que la alegría me vuelve de colorines, pero hoy estoy más verde que de costumbre. Quizá haya sido el precio por las anchoas lo que me ha llevado a esto pero lo cierto es que, a la que te paras a pensar, es terrorífico el futuro que tenemos por delante como no nos andemos con cuidado…
Según se cree (y ya sé que alguno me vendrá con que esto no está probado pero es lo que más factible veo), ha habido 4 etapas plenamente glaciares en la historia de la Tierra. Desde la conocida como glaciación “Tierra bola de nieve” en la que se cree que no quedó un metro de suelo sin un copo, hasta la “Pequeña Edad de Hielo” allá por el siglo XIV. Son cosas propias de nuestro planeta en las que, como un ser con ciclos y con rutinas, se ve inmerso cada cierto tiempo sin que sus habitantes puedan hacer nada para impedirlo.
Hay discrepancia científica sobre si ahora estamos en una etapa post- o interglacial aunque yo personalmente me decanto por esta última por una sencilla razón. Sí, mi querido lector, el famoso cambio climático…
Me niego a decir que el ser humano tenga tanto poder para cambiar las rutinas de la Tierra, la verdad, pero lo cierto es que estamos acelerando a pasos agigantados un proceso del que somos parte sin saberlo ni importarnos siquiera y que nos puede traer graves problemas.
Hoy nos centraremos en el mar, otro día que tenga tiempo y ganas, quizá tocamos otra parte de este bonito mundo azul…
El mar… Desde tiempos inmemoriales; desde que el hombre es hombre, e incluso antes; cuando todavía íbamos en manadas a medias por el suelo, a medias por los árboles, el ser humano (o el futuro ser humano), siempre intentaba asentarse cerca de las fuentes del líquido elemento. Era básico!! El mar es una fuente de alimento inagotable, o al menos hasta ahora lo era. Los lugares con mar tenían estaciones más suaves, y no tenías más que meterte en el agua para encontrar ricos pescados, algas, e incluso tesoros encontramos hoy día. Nuestos antepasados sólo se equivocaban en una cosa. No era una fuente inagotable.
Sí, ya sé… Me estarás diciendo que para dos lenguados al mes que tú comes no vas a secar el mar, verdad? No soy vegana y no intento convencer a nadie de que no coma un pececito o unos cuantos, sólo voy a intentar mostrarte, querido lector, porqué pienso que alguien nos ha dado una pala y estamos cavando nuestra propia tumba pensando que vamos buscando un tesoro.
Existen en el mar unas alteraciones comunmente conocidas como corrientes marinas. No me refiero a esa corriente que te lleva mar adentro cuando hay bandera roja, no; se trata de algo más importante… Como sabrás, el agua es salada y además de estar mojada, unas veces está más fría que otras, dependiendo de dónde te bañes… Bien, pues eso no viene dado por el clima… Más bien al revés: el clima viene dado por la calidez de las aguas. Las corrientes marinas son gigantescas autopistas con itinerarios sorprendentemente sólidos, que se mantienen desde que se conoce la navegación. Estas autopistas se producen cuando se mueven grandes masas de agua de un sitio a otro, ya sea por diferencia de temperatura, de salinidad o astrológicos, entre otros.
Me explico brevemente. Cuando en una olla el agua empieza a hervir y tiras algo que no pese, verás que se hunde y vuelve a salir, se hunde y vuelve a salir… Esto es porque abajo el agua está más caliente y tiende a subir. Con los mares pasa algo parecido, el agua caliente tiende a ir hacia donde está la fría y viceversa. Por otro lado, si en una olla metes un vaso con agua muy salada, al sacarlo verás que ni la del vaso está tan salada ni la de la olla está tan dulce. Esto se da por un intento de compensación del agua, que también se reproduce en los mares, es decir, hay puntos “calientes” en nuestros océanos y mares donde la salinidad es muy elevada (por el sedimento, por ejemplo) y que son inicios de grandes corrientes marinas, ya que el agua salada es “atraída” por el agua menos salada, por explicarlo de alguna manera. Por último (aunque no único) los cambios de distancia con la Tierra de la Luna y el Sol también influyen en mareas y corrientes.
El quiz de la cuestión es que estas corrientes resultan vitales por dos motivos; mantienen la temperatura del planeta tal y como está, y sirven a millones de animales para migrar y sobrevivir. Esto me lleva a dos grandes cuestiones en las que estamos interviniendo sin deber (y prometo que no será muy largo).
1. La temperatura. Hay gente que se echa las manos a la cabeza diciendo que se derriten los polos y que el nivel del mar subirá; que se llevará Venecia por delante y que nos quedaremos sin línea de costa… A estas personas habría que talarles los árboles para que vieran el bosque, pero al menos tienen temor, que es el primer paso hacia la precaución. A ver, el principal problema de que se deshielen los polos NO es que suba el nivel del mar. Cierto que Venecia se iría al traste y el Delta del Ebro quedaría como un charco pero lo verdaderamente importante sería el tremendo cambio en la salinidad de las aguas polares. Hablamos de hielo. Agua pura, sin sal, no sé si me explico. Un aumento del agua dulce provocaría el cambio de las corrientes y por tanto del clima del planeta al completo. Las corrientes cálidas cambiarían llevando frío y hielo allí donde nunca lo había habido y terminaría el periodo interglacial para meternos de lleno en la quinta glaciación. Cierto que vendrá de todos modos, pero sinceramente, me parece una estupidez acelerar el proceso. Por otra parte, a los que piensan que entrar en una glaciación sería como ir a Andorra o que se convertiría en una aventura divertidísima como en “El día después” decirles que se vayan al polo una semana y luego me cuenten, y que de paso piensen en los cultivos o los animales que nos alimentan y se los imaginen en una capa de nieve…
2. La fauna. Si Rodríguez de la Fuente levantara la cabeza se moriría otra vez del susto… La situación en los mares es tan crítica que algunos científicos punteros de teorías poco cómodas incluso están empezando a apuntar a suicidios de cetáceos ante la imposibilidad de alimentarse o comunicarse. Resulta curioso que ni siquiera conozcamos cómo es el mar en su interior; que no conozcamos todavía ni un 50% de las especies que viven en nuestros mares y nos traiga al pairo el estado lamentable de nuestros mares.
Hace un tiempo la gente iba al bosque y se dejaba toda la basura tirada por cualquier sitio. Quedaba feo, claro, así que se invirtió en mejorar esa educación y ahora lo “normal” es encontrar gente más civilizadapor los campos. Claro, si tiras una lata bajo un árbol, a menos que se la coma una cabra, allí estará sola y oxidada dentro de tres años… queda mal. Pero ¡AY! el mar… Tú tiras una lata al mar y Ops magia!! al cabo de medio minuto la lata flota diligente hacia el centro del mar; ese lugar misterioso donde la mayoría de merluzos que tiran basura al mar piensan que está don Tritón con su máquina recicladora que limpia el mar de impurezas o al menos las guarda bajo alguna piedra gigante. Quizá algún pavo piensa que la basura va, teledirigida, a algún extraño volcán subterráneo y allí es finiquitada cual Terminator… pues no, so lumbreras…
El nivel de contaminación de las aguas es tremendo, y no solo por los petroleros y demás barcos de recreo que se dedican a lanzar limpiamente su mierda al mar, también se trata de la nuestra, que va a parar al agua en la que nos bañamos en verano. Se trata de que ya hay peces que nos pueden pasar dosis bastante importantes de plomo y otros metales nocivos para sus acuáticos cuerpos… y para los nuestros. Muchas veces son las algas, esas gran desconocidas las que se tragan directamente nuestra porquería pero claro, quién come algas?? Los chinos si acaso no? pues ya ves… Lo que pasa es que hay otros que comen algas… los peces de los que luego nos alimentamos nosotros. En conclusión comemos la misma mierda (digerida, eso sí) que le lanzamos a los peces. Quizá alguno piense… total, yo sólo como peces de criadero. Bueno, para la explotación al tercer mundo y el empobrecimiento de los corales y las zonas más ricas a cambio de pescado falso ya hablaremos otro día, baste saberse que no es oro todo lo que reluce en los criaderos de peces, ni mucho menos… De la contaminación acústica que está volviendo locos a delfines, orcas y ballenas mejor ni hablamos hoy…
Sé que este tema no interesa, no tiene solución (al menos una fácil y sin víctimas), así que sé que este no será un post muy leído, ni muy defendido pero si algo tengo claro es que la ignorancia quizá te pude hacer vivir más tranquilo, pero la verdad te hace vivir más intensamente y que luego no te puedes arrepentir de haber sido un merluzo así que… yo solo aviso.






